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El amor más grande: acompañar en el proceso de adaptación

EL AMOR MÁS GRANDE
SEPARARSE Y DEJAR IR

 

ML SHANNON HELFRICH
DE LA COLECCIÓN “PATERNIDAD DEL NUEVO MUNDO”

verter aguaComenzar un nuevo año escolar es siempre un evento complejo para las familias Montessori. Enfrentarse al  ritmo de las rutinas diarias, para adaptarse a una serie de nuevos conceptos, nuevas relaciones, los horarios y las expectativas, puede ser un giro dramático para toda la familia. Seguramente para la mayoría de las familias está, a la cabeza de la lista la separación de los hijos. Durante la “Semana de Orientación” para los nuevos padres, por lo general presento el concepto del secreto de la infancia de Montessori. Sin duda, podríamos comenzar por admitir este principio: el trabajo del niño es la tarea de auto-construcción; es un proceso que requiere una cierta intimidad y distancia de la que deben estar conscientes sus padres.

En sus escritos sobre el secreto de la infancia, Montessori transforma el sentido de la tan celebrada palabra “secreto”, algo que puede ser disimulado o encubierto y que se manifiesta como un valioso componente del desarrollo humano. Quienes hemos elegido el enfoque Montessori a la educación, entendemos la importancia de la independencia y la autonomía del niño.

Es simple: un niño no puede ser autónomo si no es apoyado por ese proceso “secreto”. Es decir, lo que ocurre fuera de nosotros. Y eso requiere dejarlo ir.

Sucede en nuestra escuela todos los días. La despedida en la puerta se da en cientos de formas. A veces hay tanta gracia y facilidad, y a veces menos. De cualquier manera, no debería haber drama. Me atrevería a decir que una vez que hemos dicho adiós, debemos volvernos y continuar nuestro camino. Pero, porque nos gusta ver, nos encanta saber lo que están haciendo, lo que eligen, lo que saben, cómo están, este sentimiento no desaparece y volteamos y permanecemos en la puerta.

Viví una experiencia similar en un partido de fútbol el pasado otoño. Allí, en las gradas, el nuevo lente de mi cámara de 400 milímetros me daba la oportunidad de seguir los movimientos ágiles del equipo de alto rendimiento de nuestra escuela secundaria en el campo. A través del dispositivo de poderoso aumento apenas perdí un movimiento.

Y entonces vinieron a mi mente ecos de los discursos que doy a los padres a lo largo de la semana de orientación en la escuela. “Ellos los van a abandonar. Deben hacerlo”. Y me eché a reír. Es una simple pero fuerte necesidad la que sentimos de dar un vistazo más a través de la puerta, desear entrar al aula, observar a nuestros hijos a medida que crecen y todo esto se vuelve cada vez más complejo. La metáfora es perfecta: ¿Qué haces cada vez que notas que mientras más crecen, más lejos se van? Fácil, ¡te consigues un lente más grande y más potente!

¡O tal vez no! Y ahí está el arte de la crianza de los hijos. Para saber cuándo hay que cerrar el lente y dejar pasar el momento. Cuándo pedir directamente, cuándo mimar o intervenir y cuándo guardar silencio, o simplemente dar un paso atrás y desaparecer. Para darles a nuestros hijos la gracia de realizar un mejor y más auténtico desarrollo, debemos permitirles el espacio para crecer y ese debe ser lejos de nosotros.

Hace poco escuché en la radio una historia muy inquietante sobre la violencia de pandillas adolescentes. “¿Qué podrían haber estado pensando?”, preguntó un adulto, como respuesta obtuvo: “O, ¿acaso estaban pensando?” Nuestras noticias están llenas de los peligros de nuestro tiempo: los adolescentes frente a la creciente exposición a la violencia y un mar de tentaciones mundanas con recompensas de corta duración. Oramos por sabiduría para guiarlos y al mismo tiempo estamos bien conscientes de nuestras limitaciones.

Todo se reduce a esto: depende de ellos. Al igual que en un ambiente Montessori no se consigue la máxima seguridad y responsabilidad cuando se les da a los pequeños una vajilla irrompible o utensilios de juguete para la preparación de alimentos. Los niños crecen más seguros y se vuelven más competentes cuando se les dice que llevan un cántaro con agua y se puede romper, que deben ir con cuidado, ya que puede ser una cosa de peligro. Los niños son muy receptivos y en cada ocasión están creciendo y aprendiendo. Debemos estar conscientes de la importancia del papel del adulto, debemos entender que el llamado de Montessori de “seguir al niño” es una danza afinada. A medida que nuestros niños responden a sus propias directrices internas, debemos ser responsables y responderles manteniendo nuestra promesa de reunirnos con ellos en el camino. Como E. M. Standing dice, “Incansablemente, con irresistible alegría, el niño está trabajando para crear al adulto”.

Se cuenta una historia acerca de un niño pequeño y su padre. Mientras el pequeño estaba en la etapa de aprender a ir al baño solo, el padre había creado un simple ritual, un gesto que le permitía un tiempo de intimidad en el baño. Después de que el niño se acomodaba en la taza, el padre salía de la habitación por un minuto o dos, y esperar detrás de la puerta. Una vez, después de cerrar suavemente la puerta, sin querer, volteó hacia abajo el interruptor de la luz en el pasillo, dejando el cuarto en completa oscuridad. Esperando fuera, se dio cuenta de lo que había hecho cuando oyó la voz suave de este niño desde el interior: “¿A dónde fui?”, dijo.

Notemos que no dijo: “¡Hey! ¿Quién apagó las luces?”, Sino en la honestidad inimitable del niño, miró primero a sí mismo, para ver si aún seguía en el mismo lugar.

Tomemos esta historia como símbolo para recordar la teoría Montessori. La Dra. Montessori nos enseña que la tarea más grande en los primeros seis años de vida es la construcción del yo, la auto-construcción. No tú, como yo necesito que seas, sino tú como tu mejor tú. Esta es la razón por las cual las lecciones, presentaciones y trabajo de los primeros años de la escuela Montessori están dirigidas a los niños individualmente, uno a uno. Montessori nos enseña a honrar la sagrada tarea de desarrollar el carácter de cada uno de los niños y la conciencia de sí mismo. Una tarde, dos de los estudiantes de primaria me invitaron a ir rápidamente a la sala de clase para presenciar un descubrimiento que habían hecho. Su ensoñación y entusiasmo comenzaron antes de cruzar el umbral de la puerta de la clase, entonces dijeron: “Primero estuvimos trabajando con el material de medición de volumen, y nos dimos cuenta de que el cubo de tres nos recordó al cubo de la torre rosa que solía utilizar en la enseñanza primaria. Decidimos ir a pedir prestada una torre  rosa a Casa de Niños y traerla de vuelta aquí. Apilamos la torre rosa al lado del material de medición de volumen y nos pareció que era idéntico… todos, excepto el décimo, el último, el que se pone hasta arriba. Quitamos ese décimo cubo y entonces nos dimos cuenta de que son idénticos sin él. Entonces nos dimos cuenta de que es porque no se puede elevar al cube con dos dígitos. Así que, por supuesto, es por eso que el cubo diez no encajaba”.

Esta historia es un ejemplo cotidiano de la educación que da el trabajo Montessori. El proceso simbólico y el proceso práctico son aspectos interdependientes de la educación para la vida. Tener un concepto en la cabeza es una cosa. Imaginarlo y a continuación ponerlo en práctica, da un empoderamiento aún mayor de lo que se ha aprendido y permite incluso una mayor autoridad. Lo que se aprende de esta manera se convierte en propiedad personal de una manera única. Es por esto en ambiente Montessori no hay ningún propósito más alto que ese descubrimiento. A medida que estos estudiantes hicieron su descubrimiento, llegaron al punto de partida. Al llegar al final de su material Montessori, se encontraron con que debían volver al inicio para validar el conjunto de su hallazgo.

Nuestros días no se viven de forma aislada. No sólo en la educación, sino en la relación con los demás, en la familia y en la vida que compartimos con nuestros compañeros y amigos. Siempre y cuando seamos fieles a los objetivos de nuestro más alto propósito, vamos a descubrir continuamente que una pieza encaja con otra, y que el principio y el final tienen siempre una relación.

Recientemente, cuando enviamos a nuestro hijo a la universidad en tren, tuve la idea de poner un centavo sobre la vía. Después de esas despedidas largas  y del último abrazo dulce, continuamos despidiéndonos con la mano hasta que nos perdimos de vista. Cuando partió el tren pasando sobre la moneda, voló fuera de la vía, cayendo en la oscuridad, a pocos metros de distancia. El tren la había aplastado y convertido en una brillante hoja de papel fino de cobre. Mientras frotaba el pulgar sobre la superficie, descubrí un solo vestigio de su estado original de moneda. La mayor parte de la palabra libertad todavía permanecía intacta a través de uno de sus bordes.

A veces los mensajes que recibimos son sutiles. A veces son ineludibles. Este era un mensaje que yo necesitaba oír de nuevo: Decir adiós. Estoy diciendo adiós, estoy dejando ir y eso significa que estoy dando libertad física y psíquica.

Montessori nos llama a la tarea más difícil cuando como padres nos ordena “seguir al niño”. Seguir no significa estar sobre de él, sino algo mucho más difícil de realizar. Cuando verdaderamente honramos el crecimiento de nuestros hijos, también honramos a las etapas crecientes de liberarlos como seres independientes y honorables, y finalmente, totalmente apartados de nosotros. Es un proceso de toda la vida que comienza con el misterio de la vida misma. Al igual que ocurre en el proceso del útero en donde no podemos verlo, el crecimiento psíquico de la vida humana en ocasiones tiene su autonomía comparable. Cuando nos abstenemos de preguntar a nuestro hijo cada pensamiento que les pasa por la mente y les damos espacio para encontrar su camino; que sean ellos mismos quienes se autoevalúen. Que tengan la oportunidad de informarnos sobre las noticias del día sin que nosotros se las preguntemos, sin que demos el primer paso. En nuestra urgencia de saber, queremos preguntar y preguntar, o darnos vuelta a la esquina y espiamos la clase y tratamos de atraparlos desprevenidos. La libertad ganada realmente no tiene cuerdas. Seguir al niño significa dejarlo ir poco a poco y tener el valor de permitirle probar su mundo, centímetro a centímetro… lejos de nosotros.

Décima Generación. ¡Gracias!

dones diez años 2Hace diez años comenzamos un proyecto por el que, desde su inicio, hemos luchado por mantenerlo en pie.  En estos años, muchos factores han estado en nuestra contra, comenzando por las mismas autoridades educativas que nunca han visto en Otoch Paal un aliado para promover la enseñanza de los niños de la Zona Maya.

Sabemos que un pueblo que recibe educación, es un pueblo que sabe defender sus derechos. Un niño que recibe el Don de la lectura y el conocimiento de los números, es un niño que logrará abrirse puertas y caminar con pasos firmes en busca de un futuro mejor.

dones diez años 4Ese es nuestro objetivo: sembrar en los niños la semilla del deseo de superación, la semilla del deseo del conocimiento, la semilla del deseo de un futuro próspero no sólo para ellos, sino también para todos los que les rodena. Un futuro en el que puedan prosperar y en el que sean valorados y respetados.

Otoch Paal significa Casa de los Niños. La Casa de los Niños que un día María Montessori pensó para aquellos pequeños de una colonia falta de recursos en Roma y en donde forjó a hombres que fueron exitosos.  Así, los niños que terminan su ciclo en Otoch Paal, llevan la semilla de la prosperidad, tienen las herramientas para forjar un camino de bien en el que puedan llegar a ser felices.

dones diez años 3Gracias, comunidad de Akumal, por apoyar este proyecto y hacer que estos diez años hayan sido de logros y satisfacciones para varias familias, tanto de la comunidad como de otros lugares cercanos.

 

 

 

 

Niños Montessori

Montessori observó el fenómeno de la “normalización”, esa condición en la que los niños muestran su verdadera naturaleza, la tranquilidad,  la calma, una laboriosidad que ha llegado a ser sorprendente en los niños pequeños. Buscamos la normalización en nuestras aulas. Discutimos sobre los niños aún no normalizados y admiramos al niño normalizado, quien era tal inmanejable antes.

diseño en papelAl centrarnos en la meta del niño normalizado, nos distanciamos de los niños que tenemos a la mano. Cada niño llega a nuestras aulas perfecto, y es nuestra obligación tratar a todos los niños con el mismo amor y reverencia, cuando su comportamiento es un reto, entonces lo idealizamos. Considere al niño normalizado que de repente sufre alguna desgracia, como puede ser un familiar enfermo, el divorcio de los padres, etc.  ¿Acaso le daremos más atención o nos parecerá especial porque lo hemos visto ya normalizado? ¿Será diferente de aquel niño que no ha alcanzado la normalización?  ¿Seremos más tolerantes, más compasivos? Nos ha encantado el niño normalizado y es por eso que lo amamos y compartimos su dolor.

Cada niño merece ese mismo perdón, esa misma compasión; porque el trabajo del niño es precisamente recorrer el camino para convertirse en adulto, esa exactamente es su 0bra. Montessori nos advirtió que no podíamos hacer el trabajo de convertirlo en hombre. Vemos niños que, al parecer, tienen de todo y es difícil no anteponer ese estatus de vida ante nosotros cuando su comportamiento nos desafía. Nos enojamos con sus padres por mal educarlos y no hacer las cosas como hemos indicado. Nos sentimos frustrados de que ellos no respondan tan rápidamente como deseamos, o por que los materiales que hemos elegido para los niños no les sirvan.  Debido a nuestro juicio nos separamos aún más del niño. Es sólo a través de la empatía que podremos entender la vida del niño. Sólo podremos servirle a través de la compasión. ¿Debemos mirar al niño que está de pie en frente de nosotros (o ¡tirado en el suelo gritando delante de nosotros!) o ver al niño en el que se convertirá? Nosotros veneramos al niño por su potencial. Nosotros lo respetamos por la promesa en la que se convertirá. Ser testigos de la normalización del niño, nos sirve, nos motiva para continuar este trabajo y nos da fundamentos en nuestro acompañarlo como maestros; a veces, no nos toca ver los cambios que se lograr debido al trabajo que hacemos con el niño.

Si no tenemos suficiente experiencia ni suficiente amor que nos permitan distinguir las finas y delicadas expresiones de la vida del niño, si no conocemos la forma de respetarlo, entonces no seremos capaces de percibir otra cosa que sus manifestaciones violentas.  María Montessori

La fotografía muestra un diseño realizado por uno de los pequeños de cinco años en la clase de Arte/Inglés.

Décimo aniversario

6 de enero de 2006.  El proyecto de Otoch Paal se hacía realidad.

Todos los sueños se vieron materializados cuando los niños comenzaron a entrar por la reja de madera construida por los padres, caminando  a  un ambiente levantado por manos trabajadoras de la misma comunidad para poder ofrecer a los niños un lugar donde iniciar su educación, después de un año de arduo trabajo para capacitar a algunas madres de la misma comunidad como Guías Montessori de Casa de los Niños.

diez años otochTal como la Dra. Montessori lo hiciera un 6 de enero, pero en el año de 1907, Otoch Paal, como San Lorenzo, era un lugar lleno de sueños y deseos de transformación de la comunidad.  Un lugar que ofrece al niño un ambiente preparado para su desarrollo, contando con poquísimos recursos económicos, poco o nulo apoyo por parte de las instituciones gubernamentales pero con la fe de personas y compañías comprometidas con la educación para los menos favorecidos por la sociedad.

Otoch Paal comenzó con un ambiente de Casa de los Niños para 20 pequeños en un terreno que parecía un desierto: sascab y el aula que los albergaba. En la actualidad, es una escuela con dos amplios ambientes de Casa de los Niños, uno de Comunidad Infantil, y uno de inglés en donde se encuentran todos los Materiales de Desarrollo Montessori; verdes jardines, una granja, parcelas y un hermoso kiosko para realizar diversas actividades al aire libre bajo la fresca sombra.

diez años otoch paalHa la fecha, Otoch Paal cuenta con la incorporación a la Secretaría de Educación, y el aval de la Asociación Montessori Internacional.  La Directora del Centro cuenta con certificado de Guía Montessori AMI y todas las Guías y Co-guias constantemente son entrenadas y supervisadas por la Entrenadora AMI Gabriela Ortega.

Gracias a este proyecto, las familias que pertenecen a este Centro Comunitario Maya de Akumal han podido ofrecer a sus hijos no sólo una educación preescolar sino, como la Dra. Motnessori lo planteó desde hace más de un siglo, una “Educación para la Vida”, formando una sociedad por cohesión en la que todos participan, todos son responsables y todos se ven beneficiados por el trabajo y la unión en colaboración.  Las cuotas que se reciben son utilizadas para el pago de los salarios del personal y el mantenimiento así como  mejoras de las instalaciones y materiales;  muchos de los recursos son donados por instituciones que han sido base y sostén del proyecto.

diez años otochpaalEl proyecto sigue en pie y con deseos de crecer.  Desde hace tres años están listos los planos y construidos los cimientos para los ambientes de Taller (primaria).  Los donadores están también listos para seguir apoyando económicamente la construcción; sin embargo, por problemas burocráticos el proyecto no ha podido continuar debido a los desacuerdos y falta de interés por las autoridades municipales y estatales. Dependiendo de la administración en curso, así se reciben las aceptaciones o restricciones del uso de suelo. Una vez más, la educación de los niños, que debiera ser obligación del Estado, está en manos de la sociedad sin fines políticos o religiosos, sin más deseo que ofrecer un futuro de libertad intelectual a los niños, para crear seres humanos conscientes, responsables y respetuosos del mundo en que vivimos.

Felicidades a todas las personas que día con día a lo largo de estos diez años trabajan para lograr que esta tarea se cumpla.  Agradecemos a todas las personas e instituciones que han apoyado a Otoch Paal para ofrecer una educación de primera calidad a todos los niños, sin importar el nivel social que ocupen.

6 de enero  1907  Casa dei Bambini San Lorenzo, Roma

6 de enero 2006  Centro Comunitario Maya Otoch Paal, Akumal

otoch paal guias diez años

Los niños no son complicados…

globos de pazEl 21 de septiembre celebramos el Día Internacional de la Paz.  Fue muy emotivo escuchar las voces de los niños, leer sus mensajes y lanzarlos al viento.  Los niños buscan la felicidad, buscan la armonía, saben vivir la paz de manera natural, pero, recordemos que los niños nos observan e imitan lo que nosotros les mostramos.  Es así como el adulto va complicando las situaciones.  En esta ocasión queremos compartir un texto escrito por Catherine McTamaney.  Una linda reflexión de cómo cada momento es un punto de oportunidad.

“El secreto de la buena enseñanza, es considerar la inteligencia del niño como
un campo fértil  en el que la semilla puede ser sembrada,
para poder crecer bajo el calor de la llama de la imaginación.” María Montessori.


mundo de paz¡Qué complicados son los niños!  ¿En serio?  Podemos rastrear su desarrollo, predecir las habilidades emergentes, juzgar sus brotes de crecimiento y trazar su progreso. ¿No hace que todo parezca más o menos igual al final?  Los niños vienen a nosotros, aprenden con nosotros y se van. Tres años de edad que se convierten en cuatro años. Cuatro años de edad que se convierten en cinco años. Y así, etcétera, etcétera, etcétera.

Con el tiempo, mientras más trabajamos con los niños, vamos creciendo sintiéndonos más cómodos con nuestras espectativas, y así podemos entender mejor al niño cuyo desarrollo es sorprendente. Pero en ese confort, a veces podemos proyectar a los hijos basándonos en lo que esperamos de su desarrollo, cuando en realidad deberíamos estar respondiendo a ese desarrollo, porque lo hemos visto concretamente en cada niño. No todos los niños tienen la misma actitud ante la primavera.  No es siempre diciembre un mes difícil. ¿Acaso siempre el mejor trabajo del año ocurre en enero o febrero? Tal vez, tal vez no.

celebranzo la pazRecuerda el secreto de la infancia, ¿cuál es el secreto? Es esa unidad interior que empuja y que no podemos percibir, que ya no podemos entender porque  ya no somos niños. En nuestra pérdida de palabras, buscamos otras formas de desmitificar a los niños. Hacemos un seguimiento y predecimos y juzgamos, hasta graficamos. Ponemos el desarrollo de los niños en cuadros claramente definidos,  cuidando el montaje de técnicas repartidas para que los padres entiendan. Nos justificamos. Las listas de verificación son más fáciles de compilar para el profesor y es más fácil que los padres las entiendan. Pero, ¿qué pasa con los detalles que no encajan en los cuadros predispuestos? Pasamos por alto la maravilla única de cada niño, centrándonos en cambio en las predicciones que hemos elegido. Nos encontramos con nuestra lista de los rasgos individuales que valoramos y comprobamos cuando el niño los ha mostrado y así abdicamos a nuestro deber de seguir  al niño para tratar de percibir las galaxias incontables que habitan dentro de cada niño.

deseos de paz al vientoSi no somos capaces de dar fácilmente los detalles, si es demasiado difícil o requiere mucho tiempo para describir la maravilla única de cada niño, no estamos prestando suficiente atención. Montessori se basa en la atención a cada individuo. Los niños vienen ante nuestros manuales. Debemos saber, en todo momento, las infinitas maneras en que dos niños son diferentes, o no estamos viendo con suficiente cuidado a cada individuo. El uso de una lista de verificación para su simplicidad tiene sus méritos. Pero no pretendamos que los niños sean simples. Dejemos espacio para lo inesperado, y es importante saber que ¡cada niño es inesperado!

145° Aniversario del Natalicio de María Montessori

Un día como hoy, pero de 1870, nació María Montessori.  Ya 145 años de su nacimiento y 108 años de la apertura de la primera Casa de los Niños, la Filosofía Montessori nos acompaña en más de 22,000 escuelas por todo el mundo.  Las enseñanzas de la Dra. Montessori han sembrado en cada una de las Guías que son entrenadas para seguir esta pedagogía el amor y respeto por el niño, llegando a la comprensión de que sólo el niño es el que puede construir un mundo mejor, en el entendido de que es el Niño quien construye día a día al Hombre.

Te invitamos a leer su biografía siguiendo este enlace: ¿Conoces a María Montessori? Biografía.

Festejemos pues este 145° Aniversario del Natalicio de María Montessori leyendo una reflexión tomada del libro “El Tao Montessori” escrito por Catherine McTamaney:

En su esencia, el método Montessori es una estructura bastante simple. Sigan al niño. Preparen el Ambiente. De lo simple a lo complejo. De lo concreto a lo abstracto. Lógico, simple, poco sofisticado.

Se necesita conocer lo complejo para saber cómo simplificarlo. Se necesita conocer lo abstracto para poder conocer lo concreto. ¿Nos alejamos de nuestros programas de formación de docentes para entender la complejidad? ¿Deberíamos?

guia presentando letrasPara muchos de nosotros, los entresijos de Montessori son demasiado para digerir en el poco tiempo que tenemos que completar nuestro entrenamiento. Nos aferramos a nuestros manuales, con la esperanza de que en la práctica regular de estos rituales, vayamos a entender su propósito místico. Repetimos lecciones en la secuencia exacta que nos han enseñado, guardamos tiempo con la esperanza de que la práctica vaya a arrojando luz sobre las sombras.

Muy bien, entonces, hay que aferrarse tal como el hombre que cae al agua se aferra a lo que pueda para sobrevivir manteniéndose a flote, sin perder de vista el barco. Debes ser capaz de mantener tu cabeza fuera del agua, sin perder la raíz si pero moviéndote siempre hacia adelante.

Lee más. Aprende más. Mantente fiel al texto original y vuelve a leer de nuevo. Sé dueño de tu conocimiento, descubre el origen en lugar de escuchar y hacer caso de los rumores y las historias de otros exploradores.

Si no continúas aprendiendo, más allá del momento en el que cuelgas tu certificado en la pared, tendrás sólo las voces de los profesores que te guiaron. La enseñanza Montessori precisa de reflexión, necesita tiempo para procesar, y es necesaria la vida que pasa para continuar con la práctica. Si nunca te has cuestionado tu entrenamiento, no sabrás en qué nuevas voces confiar. Cuando busques consejos, es necesario primero saber no sólo lo que crees, sino por qué lo crees. Tu aprendizaje, también, va a ir de lo simple a lo complejo, de lo concreto a lo abstracto. Tus álbumes son simples. Tus álbumes son concretos. Finalmente, debes moverte más allá de ellos en la comprensión real de cómo funciona Montessori, pero sobre todo, de por qué Montessori funciona.
Sin esa comprensión, estamos pisando agua.

Lo primero que se requiere de un maestro es que esté determinadamente dispuesto a cumplir su tarea.
María Montessori.

Lo esencial de la vida

regar plantas-gemelasEl arte de transmitir la gracia y la cortesía es una verdadera educación para la paz.   Es un estilo de vida, una forma de ser, viene natural cuando se practica todos los días como parte de la vida misma.

En Montessori, los niños entran en contacto con un mundo de calma, recibiendo ejemplo de buenos modales y realizando
actividades que les transmiten amor por la vida y respeto por el ambiente que les rodea, crando así una Educación para la Vida, generando energía positiva que se regenera cuando entran en contacto con otros niños.

La gracia y la cortesía, son semillas que germinan en el colegio alimentadas por el medio ambiente en el que crecen.  La gracia y la cortesía son, sin lugar a dudas, semillas que se siembran en casa y darán frutos si son cuidadas con amor.

Vida práctica

Cuando lo cotidiano se torna especial

usando un exprimidor profesionalLos ejercicios de Vida Práctica tienen un significado profundo en el desarrollo de la Educación Montessori, pero también, son de los más amados por los pequeños pues les hace sentir útiles, apreciados y sobre todo ¡muy divertidos!

cucharear arrozCada uno de los ejercicios que componen el área de Vida Práctica desarrollan una habilidad física que se desarrolla por medio de los ejercicios musculares que específicamente se proponen en cada ejercicio.  El desarrollo de la motricidad, tanto fina como gruesa, es uno de los principales objetivos de estos ejercicios, pero también están involucrados otros aspectos, como por ejemplo el pertenecer a un grupo de amigos, por lo que también las habilidades sociales se ven enriquecidas.

cooking003Cuando el niño entra en contacto con un ambiente natural, como si estuviera en casa, se siente con la confianza de movimiento que le permite ser “dueño” de la situación. El realizar cada uno de los ejercicios que componen estas actividades comporta también desarrollar un rol, como en un juego, lo que lo torna divertido.  Cada vez que un niño tiene la oportunidad de poder participar en alguno de los ejercicios que pertenecen a esta área:  arreglar floreros, limpiar plantas, lavar la loza, lavar ropa, regar macetas, ser “mesero” de la “mesa elegante”, lavar al bebé, lavarse las manos, doblar trapitos, coser, cucharear granos, verter líquidos con goteros o con embudos; en fin, hay un sin fin de ejercicios que se proponen para desarrollar diferentes ciclos de trabajo que involucran el desarrollo de aspectos motores e intelectuales como por ejemplo: motricidad fina, motricidad gruesa, control de movimiento, aumento de tono muscular, aumento de capacidad de atención, aumento de tiempos de concentración, tolerancia a la frustración, aceptación del error, entre otros.

machacando frijolesCada vez que un pequeño toma el rol que le implica el ejercicio, transforma el juego en trabajo, le da sentido a su movimiento, satisface sus necesidades de contacto con elementos de la naturaleza como el agua, la tierra, las plantas, aumenta su autoestima al ser apreciado por los amigos con los que comparte, pero sobre todo, vive su niñez de manera divertida mientras se desarrolla buscando nuevos retos y mayores dificultades.

En El método de la pedagogía científica, la Dra. Montessori escribió:  “Los ejercicios de vida práctica transportan la conciencia viva del niño a las diferentes acciones que ejecuta durante el día y de eso resulta una influencia recíproca: el análisis ayuda a la síntesis en sus aplicaciones y viceversa”.  Y escribe también”ayudan a perfeccionar al niño, a tranquilizarlo, a hacerlo obediente, atento a sus propios movimientos, capaz de mantener silencio y recogimiento”.

Su semblante tranquilo nos dice que se sienten felices, satisfechos de poder lograr los retos que estas actividades les dan.

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DONATIVOS

Hanal Pixan en Otoch Paal

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Como es tradición, celebramos el Hanal Pixán en el Centro Comunitario Maya Otoch Paal

Hanal_Pixan_ 2014-004La celebración del Hanal Pixán encuentra sus raíces en costumbres extendidas por los evangelizadores católicos (que a su vez se derivan de celebraciones celtas y de sus propias tradiciones teológicas) y ciertos rasgos mayas prehispánicos. Al correr los años, sus costumbres fueron sufriendo cambios con la llegada de los conquistadores y los misioneros, que adecuaron las antiguas tradiciones a las creencias religiosas y que son las que conservamos hasta nuestros días. Los orígenes de esta celebración se remontan al año 835 en que la iglesia cristiana designa el día 1 de noviembre como el día de los santos difuntos.

 

Por un lado los mayas prehispánicos no tenían una fecha fija o establecida para celebrar o conmemorar a sus muertos en lo general. En consonancia a la costumbre de enterrar a sus muertos al interior de los basamentos de sus casas, o aprovechando oquedades como cavernas, cuevas e inclusos cenotes y en casos extraordinarios construyendo edificios exclusivos para conservar cadáveres de personas especiales, los mayas prehispánicos les rendían a diario algún tipo de ofrenda a sus antepasados muertos en espacios designados al interior de sus viviendas. Hanal_Pixan_ 2014-003Fray Diego de Landa hace una breve pero rica descripción de la disposición de un altar dedicado a muertos evidenciando la importancia de la presencia del difunto mismo en ese espacio, por ejemplo utilizando una figura de barro en cuyo interior se depositaban las cenizas de un antepasado. No existía la idea del regreso de los muertos en ninguna fecha, al contrario, se sabe que existía todo un peregrinar entre los niveles del yaxché (o ceiba, árbol sagrado) para alcanzar su destino final, según sus actos.

Hanal_Pixan_ 2014-006Los niños del Centro Comunitario, dedicaron el altar a María Montessori y explicaron la simbología de los elementos que pusieron para adornarlo.

 

 

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