Archivo de Septiembre 2016

Celebrando 10 años de Educación por la Paz

Paz … Pretenciosa palabra… Anhelo que invade en la zozobra.

Todos la imploramos y sin embargo, todos la rechazamos y en algún momento de nuestras vidas, no solo la ignoramos sino que humillamos nuestra esencia ante el egoísmo de nuestros caprichos.  ¿Son fuertes estas afirmaciones?  Tal vez… Sin embargo, escucharlas nos hará tener un momento de reflexión para poder poner un alto si es que en algún momento sentimos la ausencia de la sutil presencia de la Paz en nuestras vidas.

La humanidad aclama siempre a quienes de una u otra forma manifiestan el deseo transformándolo en acciones que trascienden.  María Montessori vivió tiempos difíciles y uno de sus más profundos deseos era que los niños pudieran crecer en un ambiente que les permitiera desarrollarse libres de egoísmos, de caprichos, de prepotencias creadas por quienes buscan sobresalir a través del poder.

Desde hace 10 años Otoch Paal abre sus puertas con el firme propósito de procurar espacios que promuevan un ambiente armonioso, en el que la esencia de cada uno de los niños, pueda manifestarse. Al entrar a los ambientes, se percibe la suave caricia del murmullo armonioso con el que los niños manifiestan su constante creatividad. Durante los tiempos de recreo, los niños explotan compartiendo la generosa energía que los impulsa a hacer. Es una auto-construcción constante de seres humanos en ambientes pacíficos.

Las mesas de la paz son, en cada ambiente, rincones que, si bien se visitan con mucha frecuencia, van trazando surcos profundos que marcarán la personalidad de los niños: se crean seres reflexivos, que escuchan las razones del otro, que saben manifestar las propias y que pueden llegar a acuerdos tolerando las diferencias y proponiendo puntos de encuentro.

Celebrar 10 años de Educación por la Paz en Otoch Paal, es celebrar la vida, es compartir la esencia del pensamiento Montessoriano desde la raíz. Abramos nuestros corazones y continuemos en nuestro diario vivir haciendo de la Paz nuestro modo de vida. Que Montessori sea más que el nombre del colegio de los niños, que sea una filosofía de vida que se note en nuestro diario actuar como comunidad.

Vivamos transmitiendo Paz. Vivamos la Paz.

10 years celebrating Peace in Otoch Paal

Pretentious word … peace … Longing …

We all implore it and yet we all deny it, and at some point in our lives, not only ignore it but humble our essence to the selfishness of our whims. Are these words rude?  Maybe. But reading them make us have a moment of reflection to make a pause if we feel the absence of the subtle presence of peace in our lives.

Mankind always acclaims who, in one way or another, expressed the desire of peace, transforming it into actions that transcend. Maria Montessori lived difficult times and one of her deepest desires was that children could grow up in an environment that would allow them to develop their lives free from egoism, whims, or arrogance created by those seeking to excel through the power.

For 10 years Otoch Paal has  opened its doors with the firm intention of seeking spaces that promote a harmonious environment in which the essence of each one of the children can manifest.  When we get in the classrooms, the gentle caress of the harmonious murmur with which children express their creativity is perceived immediately. During times of recreation, children exploit the generous sharing energy that drives them to do. It is a constant self-construction of human beings in peaceful environments.

The “Table of Peace” is, in every classroom, a space high frequently visited by children. The experiences that arise from it are tracing deep furrows that mark the personality of the child making them reflective, good listeners, respectful children, who are able to express their own point of view and who can reach agreements, tolerating the differences and proposing solutions.

Celebrating 10 years of Education for Peace in Otoch Paal, is to celebrate life, it means shearing the essence of Montessori’s thought the roots. Let’s open our hearts and let’s live peaceful moments in our daily lives.  Let Montessori be more than the name of school for children, let’s make it a philosophy of life in our community.